Asanas

Durante la práctica de asanas (posturas) de Hatha Yoga es posible establecer un diálogo íntimo y silencioso con el cuerpo, permitiéndonos explorar y aceptar nuestra realidad física.

A través de los asanas (asientos) es posible comprender cómo funciona nuestro cuerpo y cuáles son los estímulos que necesita para equilibrarse y armonizarse, ofreciendo una oportunidad de estiramiento, flexibilidad, comprensión, expansión, movilidad, inmovilidad, etc., así como de expresión. Las posturas proporcionan un equilibrio entre la energía vital y la mental, generando salud tanto física como psíquica. Se trata de una actividad que se realiza de forma suave y consciente.

Los asanas también constituyen una buena medicina preventiva. Sin trabajar de forma activa la flexibilidad muscular de los tejidos o el rango de movimiento de las articulaciones, estos se van limitando con la edad. Aumentando este último se abren surcos nuevos en el cerebro (samkaras).

A continuación presentamos una serie de asanas divididos en niveles que son de práctica común en el yoga.

Preguntas frecuentes sobre las asanas, las posturas de yoga

  • La palabra significa «asiento»: una postura estable y cómoda. Durante la práctica de asanas de Hatha yoga se establece «un diálogo íntimo y silencioso con el cuerpo» que permite explorar y aceptar la propia realidad física, entender cómo funciona el cuerpo y qué estímulos necesita para equilibrarse. Las posturas equilibran la energía vital y la mental y generan salud física y psíquica.

  • En tres niveles de práctica común: básicas, intermedias y avanzadas. Cada ficha indica el nombre en sánscrito, un comentario sobre la postura, sus beneficios y sus contraindicaciones.

  • Conviene ser asesorado por un instructor competente y conocer los detalles técnicos de la postura antes de hacerla. Deja pasar tres o cuatro horas después de una comida fuerte y dos después de una ligera; si es posible, vacía vejiga e intestinos antes. Usa ropa amplia y cómoda, preferiblemente de algodón, y quítate reloj, medallas y pulseras. Practica sobre una esterilla antideslizante o una alfombra, nunca sobre el suelo desnudo, en una estancia ventilada pero sin corrientes, sin ruido y sin riesgo de interrupciones.

  • Empieza con un calentamiento, por ejemplo el saludo al sol. Adapta la práctica a tus posibilidades reales y hazla progresiva; al principio repite siempre la misma secuencia y más adelante introduce variantes. Si puedes, practica todos los días a la misma hora. Si tienes poco tiempo, resume la sesión antes que practicar con prisa. Evita hacer las asanas de forma mecánica, respira siempre por la nariz, profundo y con ritmo lento, y espera al menos media hora antes de ducharte.

  • Al aire libre es lo ideal, pero nunca bajo el sol de mediodía ni después de largos baños de sol. Durante la menstruación, practica con precaución y evita las posturas invertidas (la vela, el arado, sobre la cabeza).

  • No. «Evite la competición con los demás y consigo mismo. Nunca fuerce más allá de sus posibilidades.» Las fichas indican para cada asana cómo adaptarla con apoyos (bloques, cinturones, mantas, cojines) hasta que el cuerpo vaya cediendo.

  • Porque sin trabajar de forma activa la flexibilidad de los tejidos y el rango de movimiento de las articulaciones, estos se van limitando con la edad. Ampliar ese rango, dice el texto de Yogaes, «abre surcos nuevos en el cerebro (samskaras)».

  • Ropa cómoda, una superficie antideslizante y un cojín o una manta enrollada: es todo lo que Bodynova pide para sus ejercicios de principiante. La esterilla propia llega después de las primeras clases; las de yoga agarran más que las de fitness. Los apoyos (bloque, cinturón) se incorporan a medida que las fichas los indican.

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