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Junto con los cinco pranas principales,
hay cinco pranas menores que se conocen
como upa-pranas: naga, koorma, krikara, devadatta
y dhananjaya. Naga es el responsable
del hipo y los eructos; koorma abre los ojos y
estimula el parpadeo; krikara activa el hambre,
la sed, los estornudos y la tos; devadatta
induce el sueño y los bostezos; y dhananjaya
perdura después de la muerte y es el responsable
de la descomposición del cuerpo.
Prana y estilo de vida
El estilo de vida tiene un profundo impacto
en el pranamaya kosha y sus pranas. Toda
actividad física --el ejercicio, el trabajo, el
sueño, la ingestión de alimento y las relaciones
sexuales-- tiene una influencia en la
distribución y el flujo del prana en el cuerpo.
Y también afectan al cuerpo pránico la actividad
mental, las emociones, el pensamiento y
la imaginación. Las irregularidades en el estilo
de vida, los desórdenes de la alimentación y
el estrés drenan y obstruyen el flujo de prana,
lo que resulta en lo que la gente suele llamar
«estar sin energía». La reducción de energía
en un prana en particular comporta una desvitalización
de los órganos que gobierna, lo
que puede provocar la aparición de una enfermedad
o una disfunción metabólica.
Las técnicas de pranayama revierten
este proceso, energizando y equilibrando los
diferentes pranas del pranamaya kosha, por
lo que es muy recomendable recurrir a sus
prácticas e integrarlas en el programa personal.
Respiración, salud y pranayama
La respiración es el proceso más importante
del cuerpo, pues ejerce su influencia en
la actividad de todas las células y, lo que es
más importante, está íntimamente ligada a la
actividad cerebral. Los seres humanos respiramos
unas 15 veces por minuto, lo que
resulta 21 600 veces al día. La respiración
reposta el consumo de oxígeno y de glucosa,
y produce energía para activar toda contracción
muscular, secreción de las glándulas o
proceso mental, por lo que desempeña una
función importante en todos los aspectos de
la existencia humana.
| La respiración
rítmica, profunda
y lenta promueve
la tranquilidad y el
equilibrio, mientras
que la respiración
irregular altera los
ritmos cerebrales y
origina conflictos
internos. |
Sin embargo, la mayoría de las personas
respiran de forma incorrecta, utilizando
sólo una pequeña parte de su capacidad
pulmonar. En consecuencia, la respiración
es superficial, y no proporciona al cuerpo el
oxígeno ni el prana necesarios para gozar de
una buena salud. Las recomendaciones que
se describen en la página 23 son aspectos
preparatorios que inducen unos buenos hábitos
respiratorios. Además, ayudan a focalizar
la consciencia en el proceso de la respiración,
al que no suele prestársele la atención
que merece. Estas prácticas, además, ayudan
a la tonificación de la musculatura de la
cavidad pulmonar, mejorando su capacidad
y preparándola para el pranayama.
La respiración rítmica, profunda y lenta
promueve la tranquilidad y el equilibrio,
mientras que la respiración irregular altera
los ritmos cerebrales y origina conflictos internos,
desequilibrios de la personalidad,
desórdenes en el estilo de vida y enfermedades.
El pranayama establece ritmos regulares
de respiración, rompiendo estos ciclos
negativos, y revirtiendo el proceso. Y para
ello, se requiere el control de la respiración
y el restablecimiento de los ritmos relajados y
naturales del cuerpo y la mente.
Aunque respirar es un proceso inconsciente,
puede ejercerse sobre él un control
consciente siempre que se quiera. Así, crea
un puente entre las áreas consciente e inconsciente
de la mente. Mediante la práctica
del pranayama, es posible liberar la energía
atrapada en patrones mentales de neurosis,
para utilizarla en actividades más creativas y
constructivas.
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