 La concentración es lo primero y principal que
el Sadhaka o aspirante debe adquirir en el
sendero espiritual.
Si concentras los rayos del sol por medio de
una lente, quemarás un pedazo de papel. Los mismos
rayos dispersos no pueden hacerlo. De igual modo, si
reunes los rayos dispersos de tu mente y los enfocas
hacia un punto, tendrás una maravillosa concentración.
La mente concentrada te servirá como un potente faro
para descubrir los tesoros del alma y para alcanzar la
suprema riqueza del Atman (el Ser), dicha eterna, inmortalidad
y alegría imperecedera.
El verdadero Raja yoga empieza en la concentración
y ésta se funde en la meditación. La concentración es
una fase de la meditación.
¿Qué es la concentración?
La concentración o Dharana consiste en centrar la
mente en un único pensamiento. Durante la concentración
se desvanece la agitación de la mente. Los sentidos
se apaciguan, y no existe conciencia del cuerpo ni de
cuanto le rodea a uno.
Todo el mundo posee una cierta habilidad para concentrarse,
pero para la evolución personal, ésta debe
desarrollarse hasta un grado muy elevado. Difícilmente
puedes experimentar emoción, éxtasis ni elevación
cuando la mente se llena de ideas mundanas. Hay que
cambiarlas por pensamientos sublimes y espirituales.
Ejercicios para centrarse
Es fácil concentrar la mente en objetos externos, pues
tenemos una tendencia natural hacia el exterior. En las
etapas iniciales de la práctica puedes hacer los siguientes
ejercicios mentales, con los ojos cerrados, sentadoconfortablemente y con las piernas cruzadas:
Concéntrate en una sola flor del jardín. Observa su
textura, olor y tonalidad.
Escucha un grupo de sonidos, selecciona el predominante
y luego el más débil.
Visualiza una naranja: analiza su color, forma y rugosidad.
Disfruta de su sabor y olor.
En una segunda fase piensa en una cualidad como el
amor, la misericordia o la paciencia, en cómo éstas puede
manifestarse en tu vida. Llénate de esa percepción
gradualmente para todo el día.
Mas adelante coloca tu imagen de meditación favorita
frente a ti. Obsérvala con mirada firme. Cierra luego
los ojos y visualízala en el centro de tu corazón (anahata
chakra) o en el entrecejo (agna chakra). Cuando la
imagen se desfigure en tu visión mental, abre los ojos
y mírala de nuevo. Ciérralos unos minutos después y
repite el proceso.
Al principio se debe entrenar la mente con objetos
comunes. Más tarde, podrás concentrarla con éxito en
objetos sutiles y en ideas abstractas. Ten paciencia.
Si practicas Pranayama (Ver Yoga Journal nº 12) desarrollarás
mejor la concentración. El control natural de
la respiración se produce simultáneamente junto con la
práctica de la concentración.
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