En todas las prácticas de Yoga conviene ser asesorado por un instructor competente.
Antes de comenzar la práctica conozca los detalles técnicos de una postura.
Permita que transcurran entre tres y cuatro horas después de una comida fuerte y dos después de una suave.
Si es posible evacúe la vejiga e intestinos antes de iniciar la sesión.
Utilice ropas amplias y cómodas que permitan libertad de movimiento, preferentemente de algodón.
Quítate los objetos metálicos: reloj, medallas, pulseras, etc.
Realice la práctica sobre una esterilla antideslizante o una alfombra, nunca sobre el piso.
La estancia debe estar bien ventilada pero evite las corrientes de aire.
Evite lugares ruidosos y la posibilidad de ser interrumpido durante la práctica.
Antes de comenzar la sesión es conveniente que realice ejercicios de calentamiento como, por ejemplo, el Saludo al Sol.
Adapte su práctica a sus posibilidades reales y necesidades personales.
La práctica debe de ser progresiva.
Si es posible practique todos los días a la misma hora.
Cuando finalice la sesión espere al menos media hora para ducharse.
Al comienzo es conveniente realizar siempre la misma secuencia de asanas. Más adelante será posible introducir las variantes y cambios que le convengan.
Si la práctica se realiza al aire libre –lo cual es ideal- nunca lo haga bajo el sol de mediodía. Tampoco se ha de practicar después de largos periodos de baños de sol.
Las mujeres durante la menstruación deberán practicar con precaución y evitar las posturas invertidas.
Evite la competición con los demás y consigo mismo. Nunca fuerce más allá de sus posibilidades.
Si dispone de poco tiempo es preferible resumir la sesión a practicar con prisa.
Evite realizar las asanas de forma mecánica.
Respire siempre por la nariz. Que la respiración sea profunda y el ritmo lento.